domingo, 15 de marzo de 2009

La Pobreza en Japón IV

Trabajador de “Haken”

Situación laboral y de vida de un trabajador eventual

Los trabajadores temporales realizan los trabajos más difíciles y pesados de una fábrica, y generalmente tienen un promedio de sueldo mensual de alrededor de 150,000 yenes. Esta es una baja remuneración, y apenas les alcanza para satisfacer sus necesidades humanas básicas. Cuando son despedidos de sus trabajos por la caída de la demanda de producción, son desalojados de las viviendas de la empresa, no tienen ahorros. Su sueldo anual es menor de 2 millones de yenes, que es el rango salarial para ser considerados pobres.

Cuando son despedidos buscan otro empleo a través de las agencias de empleo, contratistas, o “broker”, “Haken” y se enganchan a estas empresas, debido a que no tienen suficientes recursos para sobrevivir sin trabajo y no tiene otras posibilidades. Una vez despedidos tienen hasta tres días de plazo para empacar sus cosas y abandonar su habitación. Están atrapados en un ciclo vicioso del cual es muy difícil salir.


Los nuevos trabajos que obtienen generalmente vienen con la oferta de habitación ofrecidas por las agencias contratistas “Haken”. Las dificultades económicas los obligan a aceptar estas condiciones pésimas de trabajo y sin un lugar adecuado para vivir. De esta manera el sistema se hace de una fuerza de trabajo de baja remuneración, intercambiable, sin muchas responsabilidades sociales, barata, y sobre todo descartable. Cuando no la necesitan la desechan. Pero no son mercancías, son seres humanos.

Un trabajador temporal recibe entre 950 a 1250 yenes por hora de trabajo en una fábrica. Por ese mismo tiempo de trabajo la agencia contratista “Haken”, recibe de la empresa a donde va a laborar entre 3,500 a 4,000 yenes. Por estos días la hora de trabajo ha caído a 850 yenes la hora, tiempos de crisis, tiempos de cambios.


Los trabajadores latinoamericanos también están sujetos a estos cambios, sus condiciones de trabajo no son mejores que las de los japoneses atrapados por las empresas “Haken”. La angustia que se vive en estos momentos en las localidades donde viven los latinoamericanos es la ausencia de trabajo y la búsqueda desesperada de cualquier “arubaito”, un trabajo por horas.

La única “ventaja” para los trabajadores latinoamericanos es que si bien los ingresos han caído dramáticamente, por otro lado se ve compensado porque el yen ha subido. De esta manera sus envíos de dinero a sus familiares no se ven mermados, y en muchos casos el envío para ahorro les puede resultar beneficioso.

En Japón la tasa de desempleo saltó en diciembre a 4.4 por ciento, hasta 0,5 puntos comparado al mes anterior. Esto significa que 2,7 millones de personas están fuera de los puestos de trabajo, 390.000 más que el año anterior. El número de personas a cargo de la asistencia social del gobierno ha aumentado en más de 46.000 desde el año pasado. En las calles, las estadísticas se están convirtiendo en una realidad visible.

Un “trabajador por envió”, es la categoría con se nombra a un trabajador de “Haken”, su nombre esconde su verdadero rostro. El de jornalero del siglo XXI. En esta situación se ven obligados a trabajar por jornada muchos trabajadores. A quienes vemos muy de mañana agrupados con sus maletines en las entradas de las estaciones de tren. Lugar donde la empresa “Haken” los recoge y los lleva a cumplir con una jornada de trabajo. El lugar varia y el tipo de trabajo también. Una vez concluida la labor, les es cancelada la jornada de trabajo.

Las oficinas de empleo “Hello Work” por estos días están repletas de jóvenes en busca de empleo, muchos llevar maletines o bolsas de compra con sus pertenencias. Eso significa que no tienen donde dormir.